Las Doce pruebas de Astérix, película animada dirigida por René Goscinny, Albert Uderzo, Henri Gruel y Pierre Watrin, contiene una escena que dura unos diez minutos que en internet la podemos encontrar bajo el título de "La casa que enloquece".
Astérix y Obélix necesitan solo una cosa para pasar la prueba: conseguir el formulario A-38.
Dicha escena es una parodia al sistema administrativo moderno y a la forma actual de relacionarse con la Administración.
Los funcionarios, cuando no estaban descansando u ociosos, comienzan solicitando a los irreductibles galos varias formalidades y requerimientos.
Llega un punto en que nuestros protagonistas, además de exhaustos por subir y bajar escaleras, acaban agotados psicológicamente, por lo que para contrarrestar las negativas administrativas deciden sacarse de la chistera un formulario inventado: el A-39.
La historia acaba con un funcionariado enloquecido y con nuestros amigos obteniendo el formulario A-38, recibido por el mismo coordinador general (solamente tuvieron que pedírselo directamente a él).
En España nos podemos sentir reflejados con este sketch porque, por hache o por be, todos nos hemos relacionado de alguna manera con la Administración: para recurrir una multa, expedir el DNI o solicitar una beca.
La Administración española ha sido advertida en numerosas ocasiones por la Unión Europea y el FMI, entre otras organizaciones, por su excesiva burocracia.
Hace solo cuatro días, la Cámara de Comercio de España emitió un informe titulado: Competir en la economía digital: el papel de las infraestructuras IT.
En él se alabó la administración electrónica actual en nuestro país, pero se reflejó una clara deficiencia burocrática en la coordinación entre administraciones públicas, concretamente entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas, proponiendo, entre otras cosas, una ventanilla única de coordinación interadministrativa, la armonización de los estándares regulatorios con la normativa europea (Directiva UE 2023/1791 y el Reglamento Delegado UE 2024/1364) y un plan nacional de suelo apto para centros de datos.
Me gustaría citar textualmente un extracto del informe: "La complejidad administrativa y la fragmentación regulatoria entre comunidades autónomas constituyen barreras significativas para la inversión en infraestructura digital. La simplificación no implica reducir las garantías ambientales o urbanísticas, sino establecer marcos ágiles, predecibles y no discriminatorios".
El 20 de octubre de 2026 se cumplirán cincuenta años del estreno del largometraje en el que se encuentra la peculiar escena. La Administración ha cambiado mucho, pero los profesionales e investigadores del Derecho se siguen sintiendo muy identificados con este tipo de memes.
Sería interesante que nuestras autoridades legisladoras se dejen asesorar mejor por los juristas y escuchen la voz de muchos ciudadanos para crear entre todos una Administración digna del siglo XXI y dejar atrás las trabas administrativas que nos hacen pensar que cualquier parecido con la realidad, al solicitar el ficticio modelo A-38, es pura coincidencia.
Juan Jesús Hernández, estudiante de Derecho y CEO de Divulgo Derecho.

